Adel Alonso, compromiso social y cultural

Ángel Asensio Miranda*. 2025

No resulta fácil abordar la multiforme y diversa andadura sociocultural que Adel ha desarrollado en sus más de cincuenta años de dedicación plena a cualquiera de los campos que definen su personalidad creativa. Tiende a considerar los resultados como casuales y aleatorios, casi siempre experimentales, ya que pudieran ser en todo momento diferentes de la previsión inicial. Esta actitud personal abierta hace que siempre se enfrente a sus creaciones desde el uso experimental de ideas, materiales y procesos. De ahí que considere en sus Memorias de paso, escritas en 2020: “Nunca me he permitido celebrar mis aciertos, pues tiendo a albergar dudas sobre el alcance de los mismos”. Sin embargo, desde la perspectiva de cualquier observador que contempla sus obras y su actividad movilizadora, mediadora o difusora, se destaca al primer vistazo el detalle de su inevitable tendencia perfeccionista.

Su formación como profesor de EGB, con algunos estudios de psicología, se completa con su formación artística. La investigación y reflexión compartidas, junto a la praxis artística, editora, programadora o dinamizadora de asociaciones, son una constante en su vida. A los trece años inicia su andadura en la pintura figurativa de forma autodidacta. Su militancia sociopolítica, ácrata y desprejuiciada de siglas, profundamente comprometida con el territorio en el que vive su juventud —Barakaldo, Santurtzi y Muskiz— le lleva a participar en la constitución de seis colectivos y asociaciones desde los que se generó una intensa actividad informativa: organización de conciertos y exposiciones, muralismo y happening, semanas de cine, charlas y debates, manifestaciones, revistas… Como dice Adel, “no había casas de cultura y las calles eran muy estrechas”.

Esta actividad va pareja a su incursión definitiva en el mundo del arte desde 1984. Ya programaba exposiciones en 1992-93 en Muskiz y después en la referencial Sala de Gallarta, promovida por él junto al concejal Julio Prieto, o ejercía como profesor de pintura en los talleres municipales de Abanto y Zierbena, a la vez que ponía en marcha, junto a otros activistas, el periódico Eguzki o la revista Muskerra. El arte joven contemporáneo metropolitano surgido al amparo de la Facultad de Bellas Artes de la UPV/EHU de Leioa se presentaba de manera regular y profesional en la Sala Municipal de Exposiciones Gallarta. Adel llevaba entonces la delantera con prácticas expositivas de última hornada, presentando a los artistas más jóvenes y sus nuevos lenguajes en Abanto y Zierbena, cuya sala llegó a ser referencial en el panorama artístico de Bizkaia. Una experiencia truncada inexplicablemente.

No me atrevo a ponderar el ingente y cualificado trabajo que Adel ha desarrollado en los últimos cuarenta años y la huella que deja —y sigue dejando— en nuestros pueblos y territorio, muy especialmente en Muskiz, su pueblo. Parte del imaginario artístico y creador que acumulamos, y que muy pocas veces se ha reconocido fuera de nuestra geografía, es difícil separarlo de algunas de sus acertadas, estimulantes y rompedoras intervenciones. Sin duda, Xabier Sáenz de Gorbea, catedrático y profesor en la Facultad de Bellas Artes de la UPV/EHU, conferenciante, escritor, crítico y comisario de múltiples exposiciones, fue su máximo valedor artístico.

Si acudimos a su página web (adelalonso.com) o a su blog (adelalonso.blogspot.com), encontramos documentadas con múltiples soportes gráficos y de texto sus obras y exposiciones, poesía experimental, diseño gráfico, críticas y textos. Si a ello sumamos sus publicaciones y relatos, diaforismos o poemas visuales preciosistas, que dan cuenta de otro cuidadoso campo de trabajo artístico y poético, estas ponderaciones resultan innecesarias. Sí quiero destacar que un total de 27 exposiciones individuales y 62 colectivas realizadas hasta hoy, muchas de ellas visitadas por mí, constituyen un trabajo de enorme envergadura.

Presentó con profusión la vida artística, asociativa, sociocultural, histórica, patrimonial e iconográfica, natural o turística de nuestros municipios —tanto de la Margen Izquierda como de la Zona Minera y Las Encartaciones— en la revista con_margen (2004-2011) y en el proyecto de exposiciones itinerantes Ezkerraldea Plastika (1996-2000), en el que participaron 58 artistas y seis municipios coordinados: Barakaldo, Sestao, Portugalete, Santurtzi, Muskiz y Abanto-Zierbena, con el apoyo del Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia. Este reto sociocultural y artístico fue uno de los más relevantes de Bizkaia en el cambio de siglo. No faltaron catálogos, carteles, programas festivos, textos, abundante poesía visual y experimental, ediciones de autor y varios libros.

Durante más de treinta años ha sembrado el territorio de iniciativas fundamentadas en su compromiso con la cultura, su sensibilidad social y artística, su solidaridad colaborativa multidireccional y una voluntad férrea de trabajo transformador, rigor profesional y calidad de producción. Su obra aborda compromisos y preocupaciones centradas en la sociedad y el mundo en que vivimos, en su poder para constituir el ideario colectivo. Comunicación, naturaleza y sostenibilidad, recuperación de la memoria primigenia y de los espacios perdidos son ejes constantes. La actual exposición en la Sala de Exposiciones Ceferino del Olmo es una muestra de ello.

Los trabajos, series y acciones performativas o poéticas han transitado desde la intimidad personal y las preocupaciones existenciales hasta la constatación de las acciones artísticas y sus consecuencias. Sin abandonar su implicación sociocultural, ha dedicado largos periodos a la vida familiar, a la educación de sus hijos o a la construcción de su casa junto a su compañera Gotzone. Otros momentos los ha dedicado al recogimiento, al estudio y a la introspección, interpretando los espacios naturales de su entorno.

En su práctica artística experimental, nada utilitaria, ha trabajado con materiales encontrados —piedra, hierro, madera, plomo, vidrio, cera, arena, ramaje, papel, tintas, agua, fuego, objetos, itinerarios y símbolos—, en sintonía con creadores del Land Art como Juan Luis Goenaga o Carmen Palomero. Desde los años ochenta ha transitado del arte povera y el minimalismo a un barroquismo instalativo, para después avanzar hacia una creciente simplificación, con obras sintéticas, efímeras y desmaterializadas. A finales de los noventa incorpora lo digital, la interactividad y el arte comunitario colaborativo, manteniendo hasta hoy un compromiso constante con los nuevos lenguajes.

De esta última etapa destacan crossing over, proyecto conjunto con Ana Mugica en Montehermoso (2000), y Picas por la Paz (2003), realizado en la playa de La Arena con la participación de más de mil personas contra la guerra de Irak, donde el autor delegó su autoría.

Entre 2005 y 2020 desarrolla un intenso trabajo artístico-poético-literario que se prolonga durante y después de la pandemia, etapa en la que vuelve a preguntarse por su identidad como artista y a reencontrarse con la naturaleza, entendida como la expresión artística por excelencia. La naturaleza explica nuestra presencia, identidad, pertenencia y desarraigo; moldea nuestras capacidades creativas y sentimentales en relación con otros seres vivos y comunidades humanas. Todo parece indicar que se cierra un círculo vital y creativo, aunque Adel continúa participando activamente en la vida artística desde una práctica experimental, acompañando y animando discretamente a otras creadoras y creadores.

Ceferino del Olmo, José Ramón Sáinz Morquillas y Adel Alonso han sido —y son— un trío de ases creativos en medio de la precariedad artística del territorio. Pioneros y referentes obligados en la Margen Izquierda, la Zona Minera y Bizkaia desde los años setenta hasta hoy, han caminado a menudo sin el respaldo institucional necesario. Personalmente, doy las gracias a los tres.

* Ángel Asensio Miranda es licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación. Técnico de Cultura en Sestao y Director del Teatro de Barakaldo.